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El Rincón Literario

El Lobo y la Cigüeña

En un bosque tranquilo vivía un lobo comelón y muy pelafustán. Hacía y deshacía y no le importaba absolutamente nadie a su alrededor. Un buen día, o malo como se vea, al terminar de comer se le atora un hueso en la garganta. Preocupado de que esto pudiera traerle una pésima consecuencia, decide acudir a un doctor. Pregunta y pregunta y consigue a una cigüeña que casualmente volaba sobre el bosque.

La cigüeña era el doctor más reconocido de todo el bosque. Ayudaba a todos los animales, pero todo era a cambio de algo. El lobo, desesperado, le dice que le va a dar algo muy preciado si lo ayuda con su problema. La cigüeña acepta.

  • A ver, abra la boca, saque la lengua y diga ‘Ahhh’, señor lobo”, le dice la cigüeña

El lobo lo hace y la cigüeña introduce su largo pico en su hocico. Como era de esperarse, la cigüeña muy hábilmente quito el hueso de la garganta del lobo y lo sacó de su aprieto. Entonces, el lobo agradeció y cuando se disponía a marcharse, la cigüeña lo intercepta.

  • Oiga, ¿y lo preciado que me iba a dar?”, le dice la cigüeña.

  • Tu propia vida”, le dijo el lobo. “Metiste tu cabeza en mi hocico y no te comí. Esa es tu recompensa”.

La cigüeña, molesta, llama a todas las aves a su alrededor y empiezan a picotear al lobo. Herido, huyó del bosque y nunca regresó.

El Lobo y la Cigüeña
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