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El Rincón Literario

El oso que amaba la miel

En un bosque muy grande y hermoso, había un oso pardo que amaba la miel. Como es bien sabido, los osos pardos son grandes cazadores de salmones, que son su alimento favorito. Pero a este oso en particular lo que le encantaba era comer miel. Vivía por ella. Solo había un problema: no podía escalar los árboles para llegar a la colmena. Solo la comía cuando la colmena caía al suelo.

El oso vivía siguiendo rastros de miel para poder comerla. Era lo que más disfrutaba. Los demás osos lo veían extrañados y no entendían cómo es que él hacía estas cosas. Le decían: “¿por qué te gusta tanto la miel? Si el salmón es lo que amamos comer”. El oso prefería ignorarlos. Él lo único que deseaba era comer miel a diario.

Un buen día, decidió poner todo su empeño en aprender a trepar árboles para alcanzar la colmena y demostrarle a los demás osos que la miel es muy dulce. Pero era muy torpe. Trepaba y caía. Así estuvo algunos días, hasta que se hizo amigo de un mono juguetón que le dio un par de consejos

  • ‘Si te enseño a trepar, ¿me darás miel?’, preguntó el mono.
  • ‘Por supuesto’, respondió el oso.

El mono enseñó al oso a trepar hábilmente. Con esto, el oso pudo conseguir muchas colmenas para llevarlas a los demás, para que entendieran el porqué de su gusto por la miel. Al probarla, terminaron entendiendo y aceptando que hay de todos los gustos posibles. Si eres oso debes amar el salmón, eso está claro, pero no pasa nada por tener gustos diferentes.

El oso que amaba la miel
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