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El Rincón Literario

Las dubitaciones de la locura

A veces tengo miedo de la soledad, ¿Por qué? No lo sé, a veces imagino que incluso los astros y las estrellas no se sienten tan solas como cuando despiertan a darnos luz u oscuridad, los poemas que se inventan siempre tienen fama de inmortalizar una acción pero cuando el ser humano se encuentra solo te llama un doctor y te dice que tienes una enfermedad, tal vez las perspectivas cambien de acuerdo a lo común de cada mortal pero siempre que salgo a pasear pienso ¿es necesidad hablar de la soledad? O tal vez ya me tocaba cambiar de tema, creo que ese el motivo de mi locura. Un vacío en común que no se llena por la necesidad de satisfacer ese orgullo simple y profundo a apegarse demasiado a las cosas y las personas porque en el fondo puedes ser una carga emocional que no debe ser recibida, quizás estemos ligados a ese narcisismo egoísta que nos caracteriza pero que a su vez nos hace solitarios, pero de que hablo acaso estoy solo.

Me gustan las medicinas, las adoro, una pastilla te hace feliz, otra te pone relax y la siguiente te hace inteligente incluso te sientes energizado por tanto amor químico que tus emociones son indistinguibles, me gusta mi cuarto blanco, es generoso aquí no hay sonido, aquí solo se quedan mis palabras y me encantan porque me adulan y me aman como siempre lo quise, están libres de ese egoísmo de conseguir dinero o estatus tal vez cuando estaba sin medicinas tenía pensamientos de compartir todo con los demás pero me hicieron dar cuenta de que todo se persigue por el dinero que puedes llevar en el bolsillo, de las fiestas y los “culitos” que te podías alzar con tu presencia aquí entre nos me sentía mejor escuchando la música la disfrutaba pero no la sentía, si quería tener sexo solo acostumbraba a la amante de turno y no sé cuántas veces se enamoró pero yo apenas entendía su cuerpo, de todas formas ya es tarde ya, quizás era tan machista por entender que las relaciones sin efectos no me volaban los sesos sin embargo siempre me vieron solo y me confundían por la sexualidad, quizás la chica más hermosa era un deseo de hacerle el amor en mi mente pero las pastillas tenían sus efectos y entonces confundía el placer con el placebo y no me entraba razón ni experiencia y entonces era fácil para mis cercanos aprovechar la situación se los agradezco quizás no los olviden y yo me quede como arena que se moja con agua de mar y se pierde con cada oleaje sin rumbo, me encanta mi postura porque es la soledad exigida que se predica pero no se cumple.

¿Pero si usted no ha salido del hospital?

Por supuesto, doctor, siempre lo imagine. Aún mi amor era imaginario.

Quizás la calle era la mejor medicina, pero me metí a vivir una vida de libros y medicinas, gracias doctor hoy me salgo del claustro y tal vez tenga oportunidad de escribir sin medicinas quizás incluso no tenga que recurrir a las drogas para ser feliz, pero las personas a veces son adictivos tóxicos.

Santiago Paz

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