Saltar al contenido
El Rincón Literario

La carta

10 de agosto de 1926
A la atención del Prof. John Hebert
St. Mary’s Childrens Hospital
Cardiff, Inglaterra

Querido profesor y amigo,

Le escribo con la esperanza de que pueda aconsejarme sobre un asunto de urgencia relacionado con un paciente mío.
Edward es un niño huérfano de solo nueve años que llegó hace seis días. Al principio todo parecía ir bien.
Edward afirma que hace cuatro días, mientras jugaba en el jardín, se dio cuenta de que alguien o algo lo estaba mirando. Identificó una figura sombría ‘como tinta negra’ con grandes ojos circulares y miembros alargados. Edward describió que, aunque parecía un búho, hablaba como si estuviera dentro de su cabeza con la voz de su padre recientemente fallecido. La voz aparentemente le dijo a Edward que vendría por él en siete días para llevarlo a “El monte negro”, un nombre de lugar con el que no estoy familiarizado. Su mera mención llevó a Edward a un ataque de histeria.

Su condición se ha deteriorado rápidamente en los últimos días. El niño se ha convencido de que la figura oscura ha regresado y se acerca cada vez más hacia él. La ilusión parece tener cierta conexión con los espejos y el vidrio. Edward ha quitado todos los de su habitación.

Le escribo, profesor, porque en la noche final de la fecha límite imaginaria de Edward, fui a ver al niño y descubrí que no estaba solo en su habitación. Solo pude distinguir dos cosas a la luz de la luna, y cada una de ellas me causó una sensación que me sacudió por dentro como nada lo había hecho hasta entonces. Primero, una figura cuyas extremidades que se retraían se partían como madera rota cuando se movía hacia las sombras. Segundo, una mirada de terror y miedo en la cara de ese niño que jamás había visto en ninguna persona.
Escuché una voz grave desde las sombras, que emanaba de dos ojos redondos que brillaban y se perdían como olas sobre un mar negro. Después de aquello me desmayé y me levanté horas más tarde en la enfermería.

Le escribo ahora porque Edward ha fallecido, y me han acusado de asesinarlo. No solo las falsas acusaciones me están volviendo loco, sino que he empezado a notar una presencia maligna que me persigue…
Necesito tu ayuda.

Atentamente,
Dr. Peter Harrisson

La carta
¡Vota la web!